Page 97 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Se alejó del C.M. como si ya no pudiese compartir la

              habitación con él, chupó del zumo y vagó hacia el salón


              para meterse en un ractivo. Nell se limitó a mirar cómo

              la cuña verde se hacía más y más grande hasta que ocupó

              medio círculo, y luego empezó a tener el aspecto de un


              círculo verde con una cuña blanca en él, que se hacía más

              y más estrecha, y finalmente la música llegó a su final


              justo cuando desaparecía la cuña blanca.



                 —Ya está —dijo.




                 Harv detuvo el ractivo, se metió en la cocina, y pulsó


              el mediaglífico que era la imagen animada de una puerta

              que se abría. El C.M. se puso a silbar. Harv miró su cara

              asustada y le desordenó el pelo; ella no pudo defenderse


              porque tenía las manos sobre los oídos.



                 —Debe dejar salir el vacío —le explicó.




                 El sonido se apagó, y la puerta se abrió. Dentro del

              C.M., cuidadosamente doblado, estaba el nuevo colchón


              rojo de Nell.




                 —¡Dámelo! ¡Dámelo! —gritó Nell, furiosa al ver las

              manos de Harv sobre él.


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