Page 99 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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niños también necesitaban colchones, así que arrastró la

              silla  frente  al  C.M.  e  intentó  leer  los  mediaglíficos.

              Muchos no los reconocía.




                  Pero recordó que Tequila usaba palabras cuando no

              podía leer algo, por lo que intentó hablar.




                  —Por favor, obtenga el permiso de un adulto —dijo


              el C.M. una y otra vez.



                  Ahora sabía por qué Harv siempre pulsaba con el dedo


              en lugar de hablar. Pulsó el C.M. durante mucho tiempo

              hasta que consiguió los mismos mediaglíficos que Harv


              había usado para el colchón. Uno mostraba a un hombre

              y una mujer durmiendo en una gran cama. Un hombre

              y una mujer en una cama más pequeña. Un hombre solo.


              Un niño solo. Un bebé.



                 Nell pulsó sobre el bebé. El círculo blanco y la cuña roja


              aparecieron, la música sonó, el C.M. silbó y se abrió.



                 Lo  extendió  y  formalmente  se  lo  presentó  a


              Dinosaurio, que era demasiado pequeño para saber cómo

              saltar  encima;  Nell  le  enseñó  durante  un  rato.  Luego


              volvió  al  C.M.  e  hizo  colchones  para  Oca,  Pedro  y

              Púrpura. Ahora, casi toda la habitación estaba cubierta


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