Page 101 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Cuatro ashantis agarraron las asas y levantaron


              a  Bud  del  suelo.  Comenzaron  a  seguir  al


              condestable saltarín en dirección a la Altavía que


              llevaba por encima del mar a Shanghai.




                 —¿Qué pasa? —dijo Bud por entre la abertura


              del  envoltorio—,  él  dijo  que  podría  tener  otros


              derechos. ¿Tengo otros derechos?





                  El condestable lo miró por encima del hombro,


              volviendo la cabeza con cuidado para no perder el


              equilibrio sobre el pedimóvil.




                  —No seas gilipollas —dijo en un inglés bastante


              decente—, esto es China.








                                      Reflexiones matutinas de


                              Hackworth; desayuno y punida al


                                                       trabajo




                                                                                                       101
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