Page 103 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Gwendolyn ni se movió. Dormiría sin problemas


              una hora más, o hasta que Tiffany Sue, su ayuda


              de cámara, entrase en la habitación y empezase a


              ordenar  las  ropas:  lencería  elástica  para  los


              ejercicios  de  la  mañana,  un  traje  de  negocios,

              sombrero, guantes y velo para más tarde.





                  Hackworth cogió una túnica de seda del armario


             y se la puso sobre los hombros. Uniendo la cinta


             alrededor de la cintura, las frías borlas chocando


             en la oscuridad con sus dedos, miró por la puerta


             al  armario  de  Gwendolyn  y  al  otro  lado  a  su


             tocador. Bajo la ventana, al final de la habitación

             estaba  el  pupitre  que  ella  usaba  para  su  corres‐


             pondencia social, en realidad una mesa con la parte


             superior de genuino mármol, cubierta con papeles,


             de  ella  y  de  otros,  apenas  identificables  en  la


             distancia  como  tarjetas  de  visita,  notas  e


             invitaciones de varias personas que esperaban un


             filtrado.  La  mayor  parte  del  suelo  del  tocador


             estaba  cubierto  por  una  alfombra  gastada,  en


                                                                                                       103
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