Page 1163 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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reducidas a la elección entre tres clases de miseria. En

            el desierto, nosotros tenemos mucho menos. A veces

            tenemos hambre, a veces sed. Pero tenemos todas las


            elecciones  que  podemos.  Salvo  cuando  alguien  se

            olvida  de  sí  mismo,  olvida  la  realidad  de  sus

            compañeros, como si fuese un individuo solo... Y roba


            comida y elige comer por otros, o miente sobre la caza

            y elige cazar por otros; o se deja ganar por el hambre y


            ataca  sin  razón  y  elige  por  otros  que  no  quieren  ser

            heridos o vivir con miedo. Un niño que roba la capa de

            un ser querido para olería de noche... roba la elección


            de  otro  de  llevar  la  capa,  pero  con  respeto,  con  un

            exceso de respeto. Sin embargo, otros robos no están


            mitigados  siquiera  por  el  respeto.  Matar...  no  en  la

            guerra  o  en  defensa,  sino...  asesinar...  es  mostrar  tal

            falta de respeto, una falta de respeto tan absoluta, que


            no  solo  robas  la  elección  de  vivir  o  morir  en  ese

            momento...  sino  todas  las  elecciones  que  el  muerto

            podría tomar. Las elecciones engendran decisiones... Si


            le  hubiera  permitido  vivir,  pudiera  haber  elegido

            pescar en una marisma salada o jugar a los dados o

            teñir pieles o escribir poesía o cocinar un estofado... y


            todas  esas  elecciones  le  son  arrebatadas  en  un  solo

            robo.  Eso  es  un  robo  de  elección  en  el  mayor  grado


            posible. Pero todos los robos de elecciones hurtan algo

            al futuro además de al presente. El de Yagharek fue un




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