Page 1164 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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atroz... un terrible olvido. Robo en segundo grado.
— ¿Qué hizo? —gritó Isaac, y Lin despertó
sacudiendo las manos y temblando nerviosa.
Karʹuchai dijo, sin pasión:
— Tú lo llamarías violación.
Oh, de modo que yo lo llamaría violación, ¿eh?, pensó
Isaac con ánimo devastado, enfurecido, despectivo;
pero el torrente de lívido desprecio que sentía no
bastaba para ahogar su horror.
Yo lo llamaría violación.
No pudo sino imaginárselo. Inmediatamente.
El propio acto, por supuesto, aunque era una vaga y
nebulosa brutalidad en su mente (¿La pegó? ¿La
inmovilizó en el suelo? ¿Dónde estaba ella? ¿Acaso lo
insultó y se resistió? Lo que vio con toda claridad, de
forma inmediata, fue la infinidad de vistas, las
avenidas de elecciones que Yagharek había robado. Por
un instante fugaz, Isaac entrevió las posibilidades
negadas.
La elección de no practicar el sexo, de no sufrir daño.
La elección de no arriesgarse a quedar embarazada. Y
luego... ¿Y si ella se había quedado embarazada? ¿La
elección de no abortar? ¿La elección de no tener un
hijo?
¿La elección de mirar a Yagharek con respeto?
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