Page 35 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
P. 35
apagado de los zánganos industriales. Eran prisiones,
cámaras de tortura y talleres, así como sus híbridos
bastardos, las fábricas de castigo, en las que se
condenaba a los rehechos. Las barcazas se abrían paso
como podían por aquellas negras aguas.
Aparecieron los pináculos del Puente Nabob, y más
allá, con las cubiertas de pizarra como hombros
ateridos, con muros podridos salvados del
derrumbamiento por arbotantes y cemento orgánico,
con su peculiar hedor, se abría paso la confusión de
Kinken.
Sobre el río, en la Ciudad Vieja, las calles eran más
angostas y oscuras. El pterapájaro se desplazaba
inquieto entre edificios resbaladizos por el gel
endurecido de los escarabajos. Las khepri se
descolgaban por las ventanas y las puertas de las casas
remodeladas. Allí eran mayoría, aquel era su lugar. Las
calles estaban llenas de sus cuerpos femeninos, de sus
cabezas de insecto. Se reunían en umbrales cavernosos,
comiendo fruta.
Hasta el conductor podía saborear sus
conversaciones: el aire rezumaba comunicación
química.
Algo orgánico reventó bajo las ruedas. Un macho,
probablemente, pensó Lin con un escalofrío, imaginando
uno de los incontables insectos sin mente que se
35

