Page 429 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
P. 429
dedos, antes de arrancar el marco con un rápido
movimiento dejando una fea herida allá donde había
estado la ventana. Dejó caer el cristal con un estruendo
catastrófico y entró en el oscuro ático.
El lugar era grande y pelado. A través de la estancia,
cubierta de basura, percibió una glotona oleada de
bienvenida y advertencia.
Al otro lado del recién llegado había cuatro de los
suyos. Él quedaba empequeñecido por ellos, cuya
magnífica economía de miembros le hacía parecer
achatado, jorobado. Estaban encadenados a la pared
con enormes bandas de metal alrededor del diafragma
y de varios de sus apéndices. Todos tenían las alas
completamente extendidas, apretadas contra la pared.
Todas ellas eran tan únicas y aleatorias como las del
recién llegado. Bajo cada uno de los cuartos traseros
había un cubo.
Un instante de advertencia dejó claro a la nueva
criatura que no era posible deshacerse de aquellas
bandas. Uno de los encadenados a la pared siseó a la
frustrada criatura, obligándole imperioso a prestar
atención. Se comunicaba con chirridos psíquicos.
El nuevo y diminuto ser se retiró, como le habían
ordenado, y aguardó.
En el plano sonoro sencillo, los gritos llegaban desde
el lugar en el que se había estrellado la ventana. Se
429

