Page 424 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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le advertía que debía evitar las grandes manchas de luz

            que se arracimaban irregulares por la ciudad y buscar

            los lugares más oscuros. Lamió el aire con la lengua y,


            al encontrar algo de alimento, descendió con caóticas

            acrobacias  sobre  la  sombra  de  los  ladrillos.  Aterrizó

            como un ángel caído en un retorcido callejón sin salida,


            donde  una  prostituta  y  su  cliente  follaban  contra  la

            pared. Sus espasmos inconexos remitieron al sentir al


            ser a su lado.

                Los gritos fueron breves. Cesaron de inmediato en

            cuanto la criatura extendió las alas.


                Cayó sobre ellos con ansiosa avaricia.




                Cuando hubo terminado voló de nuevo, embriagado

            por el sabor.

                Planeó  en  busca  del  centro  de  la  ciudad,  girando,


            arrastrado  lentamente  hacia  la  enorme  mole  de  la

            estación  de  Perdido.  Se  abrió  camino  hacia  el  oeste,

            hacia Corazón de Esputo y los barrios bajos, hacia la


            contradictoria                  mezcolanza                  de         comercio               y

            podredumbre que era el Cuervo. Tras él, horadando el

            aire como una trampa, se encontraba el oscuro edificio


            del Parlamento, así como las torres de la milicia en la

            Isla Strack y en la Ciénaga Brock. La criatura trazó su


            curso  irregular  sobre  la  senda  del  tren  aéreo  que

            conectaba aquellas torres más bajas con la Espiga, que




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