Page 507 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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otro. Aquí y allá, se podía ver la cabecera, Renegado
Rampante. Un pequeño trozo de papel desgarrado y
ardiente flotaba como una advertencia:
«Corred...».
Uno tras otro, los soldados se amarraron a las
cuerdas con un mosquetón en su cinturón. Después
activaron las palancas embebidas en sus mochilas
integrales y pusieron en marcha un poderoso motor
oculto que los arrancó de las calles y los lanzó al aire.
El cabrestante giraba y los potentes engranajes
encajaban los unos con los otros, transportando a las
oscuras y voluminosas figuras hacia el vientre de las
naves aéreas. El oficial que portaba a Ben lo sujetaba
con firmeza, y la polea no parecía resentirse por el peso
de un hombre adicional.
Mientras un fuego intermitente ardía en los restos
del matadero, algo cayó desde el tejado, donde se había
sujetado a un canalón roto. Se precipitó al vacío y se
desplomó con un crujido sobre el suelo manchado. Era
la cabeza del constructo de Ben, con el brazo derecho
aún adosado.
Aquel apéndice se agitaba con violencia, tratando de
girar una manivela que ya no estaba allí. La cabeza
rotaba como un cráneo encerrado en peltre. Su boca de
metal se retorció y, por unos grotescos segundos,
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