Page 112 - Portico - Frederik Pohl
P. 112

recoger  los  frutos  que  cayeran.  Seguí  adelante  y,  al

            fondo, vi a una mujer y una niña.


               ¡Una niña! Yo no sabía que hubiera niños en Pórtico.

            Era muy pequeña, no tendría más de un año y medio,

            y jugaba con una pelota tan grande y tan etérea en la


            escasa gravedad que parecía un globo.

               ‐ Hola, Bob.


               Ésta fue la otra sorpresa; la mujer que me saludaba

            era Gelle‐Klara Moynlin. Sin pensarlo, dije:

               ‐ No sabía que tuvieras una hija.


               ‐  No  la  tengo.  Ésta  es  Kathy  Francis,  y  su  madre

            accede a prestármela de vez en cuando. Kathy, éste es

            Bob Broadhead.


               ‐ Hola Bob ‐ exclamó la criatura, observándome desde

            unos tres metros de distancia ‐. ¿Eres amigo de Klara?

               ‐ Así lo espero. Es mi profesora. ¿Quieres jugar a la


            pelota conmigo?

               Kathy terminó de observarme y dijo claramente, cada


            palabra separada de la anterior y con tanta precisión

            como un adulto:

               ‐ No sé cómo se juega a la pelota, pero iré a cogerte


            seis moras. Es lo máximo que puedes coger.

               ‐  Gracias. ‐  Me  dejé  caer  junto  a  Klara,  que  estaba


            abrazada a sus rodillas y contemplaba a la niña ‐. Es un

            encanto.

               ‐ Sí, por supuesto que sí. Es difícil juzgar cuando no


            hay otros niños para comparar.




                                                                                                         111
   107   108   109   110   111   112   113   114   115   116   117