Page 129 - Portico - Frederik Pohl
P. 129

Digo a Sigfrid:

               ‐ Me temo que esta sesión no será muy productiva.


            Estoy  realmente  agotado.  Sexualmente,  si  es  que

            puedes comprender lo que eso significa.

               ‐ Claro que sé a lo que te refieres, Bob.


               ‐ No tengo gran cosa que explicar.

               ‐ ¿Recuerdas algún sueño?


               Me remuevo inquieto. La verdad es que me acuerdo

            de uno o dos. Contesto: «No». Sigfrid siempre quiere

            que le cuente mis sueños, y a mí no me gusta hacerlo.


               La primera vez que lo sugirió, le dije que no soñaba

            muy a menudo. Él contestó pacientemente:

               ‐ Creo que ya sabes, Bob, que todo el mundo sueña.


            Es posible que no recuerdes tus sueños cuando estás

            despierto. Sin embargo, puedes lograrlo, si lo intentas.

               ‐ No, no puedo. Tú sí; eres una máquina.


               ‐  Ya  sé  que  soy  una  máquina,  Bob,  pero  estamos

            hablando de ti. ¿Quieres hacer un experimento?


               ‐ Quizá.

               ‐ No es difícil. Deja un lápiz y un papel al lado de tu

            cama. En cuanto te despiertes, escribe lo que recuerdes.


               ‐ Jamás recuerdo absolutamente nada de mis sueños.

               ‐ Creo que vale la pena intentarlo, Bob.


               Pues bien, así lo hice. Y, ¿saben una cosa?, empecé a

            recordar  mis  sueños.  Minúsculos  fragmentos,  al

            principio. Los escribía y a veces se los contaba a Sigfrid,


            que era inmensamente feliz. Le encantaban los sueños.




                                                                                                         128
   124   125   126   127   128   129   130   131   132   133   134