Page 128 - Portico - Frederik Pohl
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adónde demonios irá. Además, no me gusta que haya

            tanto verde en el tablero de mandos. (Naturalmente,


            nadie sabía con exactitud lo que significaban los colo‐

            res,  pero  en  la  escuela  había  la  superstición  de  que

            mucho verde significaba una misión superpeligrosa.)


               ‐ Es la única Tres disponible, y hay una bonificación.

               ‐ No me convences, encanto. Pregunta a Klara; hace


            mucho tiempo que está aquí y me fío de su buen juicio.

               ‐ Te lo pregunto a ti, Bob.

               ‐ No. Esperaré algo mejor.


               ‐ No pienso esperar, Bob. Ya he hablado con Willa

            Forehand y la encuentro muy agradable. En el peor de

            los  casos  la  llenaremos...  con  nadie  en  absoluto ‐


            contestó,  mirando  al  joven  finlandés,  que  sonreía

            estúpidamente para sí mientras observaba el tablero de

            lanzamientos ‐. Pero... tú y yo pensábamos salir juntos.


               Meneé la cabeza.

               ‐ ¡Pues quédate aquí y púdrete! ‐ exclamó con ira ‐.


            ¡Tu novia está tan asustada como tú!

               Mis clarividentes ojos miraron a Klara, y la impasible

            expresión de su rostro; y, extrañado,  comprendí que


            Sheri estaba en lo cierto. Klara era como yo. Los dos

            teníamos miedo de partir.






               Capítulo 11







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