Page 152 - Portico - Frederik Pohl
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primera. (¡Muy improbable!) Lo más probable, como es
natural, era que lo que había matado a la primera
tripulación se encontrara todavía allí, dispuesto a ma‐
tarte a ti.
Después llegaban a ofrecer un millón, que se
convertía en cinco millones si tratabas de cambiar el
rumbo tras el lanzamiento.
La razón por la que aumentaban las bonificaciones
hasta cinco millones era que las tripulaciones dejaban
de presentarse al ver que ninguna, absolutamente
ninguna, lograba regresar. Después las anulaban,
porque perdían demasiadas naves, y finalmente se
olvidaban de la cuestión. De vez en cuando te instalan
un control de mando adicional, una computadora
nueva diseñada para actuar simbólicamente con el
tablero Heechee. Estas naves tampoco ofrecen
demasiadas posibilidades de éxito. El cierre de
seguridad del tablero Heechee tiene una razón de ser.
No puedes cambiar el punto de destino mientras está
conectado. Quizá no puedes cambiarlo de ningún
modo, sin destruir la nave.
Una vez vi cómo cinco personas trataban de obtener
una bonificación de peligro de diez millones de
dólares. Algún genio de la Corporación perteneciente
a la plantilla fija estaba preocupado sobre el modo de
transportar a más de cincuenta personas, o el
equivalente en carga, de una sola vez. No sabíamos
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