Page 173 - Portico - Frederik Pohl
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sepultó la cabeza en mi pecho ‐. ¿Por qué no? ‐ dijo, en
voz tan baja que al principio no estuve seguro de
haberla oído.
Cuando estuve seguro, el temor se adueñó de mí.
Había existido la posibilidad de que dijera que no. Eso
me hubiera sacado del apuro. Sentí que me estremecía,
pero logré decir:
‐ Así pues, ¿qué te parece si nos apuntamos mañana
por la mañana?
‐ No ‐ contestó, con voz apagada. Yo la notaba
temblar tanto como yo ‐. Coge el teléfono, Bob. Nos
apuntaremos ahora mismo. Antes de que cambiemos
de opinión.
Al día siguiente abandoné mi trabajo, metí mis
pertenencias en las maletas donde las había traído, y se
las di a guardar a Shicky, que parecía triste. Klara
abandonó la escuela y despidió a su criada ‐ que
parecía seriamente preocupada ‐, pero no se molestó en
hacer la maleta. Aún le quedaba mucho dinero, así que
pagó el alquiler de sus habitaciones por adelantado y
dejó las cosas tal como estaban.
Naturalmente, tuvimos una fiesta de despedida. Al
final yo no recordaba a una sola de las personas que
habían asistido.
Y después, repentinamente, nos encontramos
subiendo a la nave, introduciéndonos en la cápsula
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