Page 174 - Portico - Frederik Pohl
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mientras Sam Kahane comprobaba metódicamente los

            mandos. Nos encerramos en nuestros compartimentos.


            Accionamos el piloto automático.

               Y  entonces  notamos  una  sacudida,  y  un

            desplazamiento, nos pareció como si flotásemos antes


            de  que  los  reactores  entraran  en  acción  y

            emprendiéramos la marcha.






               Capítulo 13




               ‐  Buenos  días,  Bob ‐  dice  Sigfrid,  y  yo  me  detengo

            junto  a  la  puerta  de  la  habitación,  repentina  e


            inconscientemente preocupado.

               ‐ ¿Qué pasa?

               ‐ No pasa nada, Bob. Entra.


               ‐  Has  cambiado  las  cosas  de  sitio ‐  exclamo

            acusadoramente.


               ‐  Así  es,  Robbie.  ¿Te  gusta  cómo  ha  quedado  la

            habitación?

               La contemplo con detenimiento. Los almohadones ya


            no están en el suelo. Las pinturas abstractas ya no están

            en las paredes. Ahora hay una serie de holopinturas de


            escenas espaciales, montañas y mares. Lo más extraño

            de todo es el propio Sigfrid: me habla desde el cuerpo

            de un maniquí que está sentado en una esquina de la








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