Page 175 - Portico - Frederik Pohl
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habitación,  con  un  lápiz  en  la  mano,  mirándome  a

            través de unas gafas oscuras.


               ‐ Te has vuelto muy moderno ‐ digo ‐. ¿Cuál es la

            razón de todo esto?

               Su  voz  suena  como  si  sonriera  con  benevolencia,


            aunque no observo ningún cambio de expresión en el

            rostro del maniquí.


               ‐ He creído que te gustaría el cambio, Bob.

               Doy unos cuantos pasos y vuelvo a detenerme.

               ‐ ¡Has quitado la alfombra!


               ‐ No la necesitamos, Bob. Como ves, hay un diván

            nuevo. Es muy tradicional, ¿verdad?

               ‐ Hum.


               Me dice pacientemente:

               ‐  ¿Por  qué  no  te  acuestas  en  él?  Prueba  si  estás

            cómodo.


               ‐ Hum. ‐ Pero me acuesto prudentemente sobre él. Me

            siento  raro;  y  no  me  gusta,  quizá  porque  esta


            habitación  determinada  representa  algo  muy  serio

            para mí y cambiarla de aspecto me pone nervioso ‐. La

            alfombra tenía correas ‐ me quejo.


               ‐  El  diván  también,  Bob.  Puedes  sacarlas  por  los

            lados. Búscalas... aquí. ¿No está mejor?


               ‐ No, no lo está.

               ‐  Creo ‐  dice  suavemente ‐  que  soy  yo  quien  debe

            decidir si se impone un pequeño cambio por razones


            terapéuticas, Rob.




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