Page 182 - Portico - Frederik Pohl
P. 182
esta situación tiene visos de prolongarse
indefinidamente.
‐ Ya veo. ‐ Y, al cabo de un minuto, se agarra a otra
cosa, tal como yo suponía: Sigfrid es igual que una
paloma y picotea todo lo que yo le ofrezco, miga por
miga ‐. ¿Qué hay de la otra mujer, la de las cejas
tupidas?
‐ ¿Qué pasa con ella?
‐ ¿Conoces a alguna chica que tenga las cejas tupidas?
‐ ¡Dios mío, Sigfrid, me he acostado con quinientas
chicas! Algunas tenían las cejas más extrañas que hayas
visto en tu vida.
‐ ¿No recuerdas a ninguna en particular?
‐ La verdad es que así, de repente, no me acuerdo.
‐ No, de repente no, Bob. Te ruego que hagas un
esfuerzo por acordarte.
Lo que me pide es más fácil que seguir discutiendo
con él, así que hago el esfuerzo.
‐ Está bien, vamos a ver. ¿Ida Mae? No. ¿Sue‐Ann?
No. ¿S.Ya.? No. ¿Gretchen? No... bueno, para ser
sincero, Sigfrid, Gretchen era tan rubia que ni siquiera
estoy seguro de que tuviera cejas.
‐ Todas éstas son chicas que has conocido
recientemente, ¿verdad, Bob? ¿Quizás alguna más
antigua?
‐ ¿Te refieres a alguna que conozca desde hace
tiempo? ‐ Reflexiono intensamente y retrocedo lo
181

