Page 339 - Portico - Frederik Pohl
P. 339
de acciones por la mañana, y me divertí con una de esas
hermosas isleñas por la tarde, en la playa o navegando
en catamaranes de fondo transparente, viendo cómo
las grandes mantas se deslizaban por debajo
solicitando unas migajas. Pero al regresar tienes que
luchar contra husos horarios durante todo el camino, y
estaba agotado.
Sin embargo, ésta no es la clase de cosas que Sigfrid
quiere oír. No le importa que estés físicamente
exhausto. No le importa que tengas una pierna rota;
sólo quiere saber si has soñado que te acostabas con tu
madre.
Es lo que le digo. Digo:
‐ Estoy cansado, es verdad, Sigfrid, pero ¿por qué no
dejamos esta conversación intrascendente?
Concéntrate en mi complejo de Edipo, y mi madre.
‐ ¿Acaso has tenido madre, Bobby?
‐ ¿No la tiene todo el mundo?
‐ ¿Quieres hablar de ello, Bobby?
‐ No particularmente.
Él espera, y yo también. Sigfrid ha vuelto a poner en
práctica sus dotes de decorador, y ahora la habitación
está arreglada como el dormitorio de un muchacho de
hace cuarenta años. Hologramas de raquetas de ping ‐
pong cruzadas en la pared. Una ventana falsa con una
vista falsa de las Montañas Rocosas durante una ne‐
vada. Un holograma de una repisa llena de casetes de
338

