Page 344 - Portico - Frederik Pohl
P. 344
De todos modos, hago el esfuerzo. Con el tono de un
profesor de biología que explica la disección de una
rana, digo:
‐ Verás, Sigfrid, mi madre me quería. Yo lo sabía. Tú
lo sabes. Era una demostración lógica; no tenía más
remedio que quererme. Y Freud dijo una vez que
ningún muchacho que esté seguro de ser el favorito de
su madre puede llegar a tener una neurosis. Sólo que...
‐ Por favor, Robbie, esto no es exactamente así, y
además estás divagando. Sabes muy bien que en
realidad no quieres incluir todos estos preámbulos.
Quieres ganar tiempo, ¿verdad?
Otras veces habría destrozado sus circuitos por eso,
pero en esta ocasión había evaluado correctamente mi
estado de ánimo.
‐ De acuerdo. Pero sí sabía que mi madre me quería.
¡No podía evitarlo! Yo era su único hijo. Mi padre había
muerto... no te aclares la garganta, Sigfrid, ya estoy
llegando. Su cariño hacia mí era una necesidad lógica,
y yo lo comprendía así sin la sombra de una duda; pero
ella nunca me lo dijo. Ni una sola vez.
‐ ¿Quieres decir que nunca, en toda tu vida, te dijo:
«Te quiero mucho, hijo»?
‐ ¡No! ‐ chillo. Después consigo dominarme
nuevamente ‐. Por lo menos, nunca me lo dijo
directamente. Por ejemplo, una vez en que yo debía
tener unos dieciocho años e iba a acostarme en la
343

