Page 417 - Portico - Frederik Pohl
P. 417
Una vez en la sala de recuperación, estoy a punto de
quedarme dormido. Nunca he estado tan relajado.
Me lavo la cara, fumo otro cigarrillo, y después salgo
a la difusa luz del día bajo la Burbuja, donde todo me
parece bonito y amable. Pienso en Klara con amor y
ternura, y le digo adiós en mi corazón. Después pienso
en S.Ya., con quien tengo una cita por la noche... ¡a la
que quizá ya llegue tarde! Pero ella me esperará; es una
buena persona, casi tanto como Klara.
Klara.
Me detengo en mitad de la calle, y la gente tropieza
conmigo. Una viejecita se acerca lentamente a mí y me
pregunta:
‐ ¿Le ocurre algo?
Me la quedo mirando, y no contesto; después doy
media vuelta y me dirijo nuevamente hacia el
consultorio de Sigfrid.
Allí no hay nadie, ni siquiera un holograma. Grito:
‐ ¡Sigfrid! ¿Dónde demonios te has metido?
Nadie. No me contestan. Ésta es la primera vez que
entro en la habitación sin que esté convenientemente
decorada. Ahora veo lo que es real y lo que era
holograma; y casi nada es real. Paredes de metal en
polvo, pernos para los proyectores. La alfombra (real);
el armario de los licores (real); algunos otros muebles
que podría querer tocar o usar. Pero ni rastro de
416

