Page 76 - Portico - Frederik Pohl
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Yo no sabía que había otros instructores. Miré a mi

            alrededor,  tratando  de  adivinar  quiénes  eran


            instructores y quiénes novatos, mientras él añadía:

               ‐ ¿Alguna pregunta?

               Otra vez Sheri.


               ‐ Sí. ¿Cómo se llama usted?

               ‐ ¿He vuelto a olvidarlo? Soy Jimmy Chou. Encantado


            de conoceros a todos. Ya podemos empezar.



               Ahora sé mucho más que aquel instructor, incluido lo


            que  le  ocurrió  media  órbita  después;  pobre  Jimmy

            Chou, salió antes que yo y volvió, bien muerto, cuando

            yo me encontraba en mi segundo viaje. Dicen que las


            quemaduras  de  las  bengalas  le  reventaron  los  ojos.

            Pero en aquella época era él quien lo sabía todo, y todo

            era extraño y maravilloso para mí.


               De  modo  que  nos  arrastramos  por  la  graciosa

            escotilla elíptica que te conducía hasta el espacio entre


            los cohetes y al interior del módulo, y de allí al vehículo

            principal por una escalerilla perforada.

               Miramos  a  nuestro  alrededor,  tres  Alí  Babás


            contemplando la cueva del tesoro. Oímos un ruido y se

            asomó una cabeza. Tenía cejas hirsutas y bonitos ojos y


            pertenecía  a  la  chica  con  quien  yo  bailara  la  noche

            anterior.

               ‐ ¿Os divertís? ‐ preguntó. Nosotros estábamos muy


            juntos, lo más lejos posible de todo cuanto pareciera




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