Page 81 - Portico - Frederik Pohl
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riesgo es más o menos igual. Bueno, ¿qué os parece si

            empezamos? Tú... ‐ señaló a Sheri ‐, siéntate allí.


               La chica Forehand y yo nos arrastramos por entre la

            mezcla de mobiliario humano y Heechee para hacerle

            sitio. No había mucho. Si sacabas todo lo que contenía


            una  Tres,  te  encontrabas  en  un  espacio  de  cuatro

            metros por tres; pero, claro, si lo sacabas todo, no podía


            funcionar.

               Sheri  se  sentó  frente  a  la  columna  de  ruedas,

            removiendo el trasero para acomodarse.


               ‐ ¿Qué clase de culos tenían los Heechees? ‐ se quejó.

               La profesora repuso:

               ‐  Otra  buena  pregunta  que  tampoco  tiene


            contestación.  Cuando  lo  averigües,  dínoslo.  La

            Corporación  pone  esa  malla  en  los  asientos;  no  es

            equipamiento  original.  Está  bien.  Veamos.  Eso  que


            estás  mirando  es  el  seleccionador  de  destino.  Pon  la

            mano  en  una  de  las  ruedas.  En  cualquiera,  pero  no


            toques ninguna más. Ahora muévela.

               Vigiló ansiosamente mientras Sheri tocaba la rueda

            de  abajo,  hacía  fuerza  con  los  dedos,  luego  colocaba


            sobre ella la palma de la mano, se enderezaba contra

            los brazos en forma de V del asiento y apretaba.


               ‐  Cielos ‐  exclamó  Sheri ‐.  ¡Tenían  que  ser  muy

            fuertes!

               Nos turnamos frente a la rueda ‐ Klara no nos dejó


            tocar  otra  aquel  día ‐,  y  cuando  llegó  mi  turno  me




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