Page 127 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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exomemoria de la Oubliette guarda silencio. Espero de


           corazón que sea una metáfora.



           —Entonces…  esto…  ¿podrías  indicarme  dónde


           encontrar a Pixil?



           —No.




           —¿Por qué no?



           —Qué tonto, ¿no lo ves? ¡Es una fiesta de disfraces!


           Tendremos que averiguar de qué va vestida. —Antes


           de  que  Isidore  se  dé  cuenta,  la  sudorosa  mano  de


           Cyndra aprieta la suya y tira de él hacia el grueso de


           la multitud.



           —No  te  imaginas  cuántas  personas  quieren


           conocerte.  —Le  guiña  un  ojo—.  ¿Sabes?  Todos


           estamos impresionados. ¡Un chico de la Oubliette! Las


           cosas que hacéis con vuestros cuerpos. Malo, malo,


           malísimo.



           —Te ha contado…



           —Oh,  me  lo  cuenta  todo.  Mira,  ésos  sabrán  dónde


           está. —Cyndra los conduce hasta un racimo de viejos


           ordenadores que zumban e irradian calor, rodeados


           de pufs.



           Hay tres personas alrededor de las máquinas. A ojos


           de Isidore no se corresponden con la apariencia que


           cabría esperar de Pixil. Dos de ellos tienen barba, para


           empezar. Uno de los varones, alto y enjuto, luce una






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