Page 124 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 124
—Ay, mierda —dice el monstruo—. Ay, tío. Me he
pasado. Lo siento de veras. No pretendía… Mira, creo
que puedo regurgitarlo, quizá podamos volver a
montarlo…
—En serio, no pasa nada.
—¿Sabes? Ha sido un acto reflejo, este cuerpo no tiene
más remedio que cumplir con toda clase de clichés
narrativos. Seguro que podemos producir algún tipo
de réplica, al menos… —El monstruo abre las fauces
de par en par y empieza a introducirse uno de los
brazos por el gaznate, en un ángulo imposible.
—¿Puedo entrar ya?
El monstruo emite un sonido gutural.
—Claro. Claro. No se hable más. No quería ser tan
cretino, ¿vale? Que te diviertas.
Las dos puertas se abaten sobre sus goznes. El mundo
hace clic y muta en «otra cosa» cuando Isidore
traspone el umbral. La constante manipulación de la
realidad es lo que más odia del Distrito de Polvo. Los
zokus no tienen la decencia de ocultar sus secretos
bajo la superficie de lo mundano, sino que empapelan
con ellos todo tu córtex visual, en capas y más capas
de spimes y realidad aumentada, imposibilitando ver
qué yace detrás. Y la repentina sensación de
124

