Page 139 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 139
—Pues vaya —dice Adrián—. Me esperaba algo en
plan: «he visto un tzaddik», o «anoche tuve el sueño
de otra persona».
—Oh, es que también había un tzaddik —dice Isidore.
—¡Ah, esa historia ya está mejor! Cuéntame más.
Continúan bebiendo. Contar la historia del
chocolatero parece buena idea. Las palabras manan
con facilidad. Le hace pensar en Pixil. ¿Cuánto hemos
hablado en realidad? Y sin el gevulot restringiendo sus
pensamientos ni su lengua, se siente como una piedra
rebotando en el agua, liviano y libre.
—¿Quién eres, Isidore? —pregunta Adrián, cuando
termina—. ¿Cómo te has enredado en todo esto?
—No pude evitarlo. Tengo que pensar en cosas que
no entiendo. Solía deambular por el Laberinto y
forzar candados de gevulot, sólo por diversión.
—¿Pero por qué? ¿Qué te reporta?
Isidore se reclina, riendo.
—No entiendo a la gente. Necesito deducir las cosas.
Si no me paro a pensar en ello, no sé por qué nadie
dice o hace nada.
—Eso es asombroso —dice Adrian cuando Isidore
hace una pausa para beber un sorbo de cerveza.
Distraído, nota que el hombre está garabateando en
139

