Page 138 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—De hecho, beber me parece una excelente manera
de salvar el honor. Lo siento, querida. Nos has
derrotado.
La muchacha suspira.
—Vale. Me voy a jugar a Hombre‐Lobo. Débiles
humanos. —Sopla un beso a Isidore.
—¿Disfrutando de la fiesta? —pregunta el hombre.
—No mucho.
—Vaya, qué lástima. —Coge una de las latas de
cerveza que hay encima de la mesa y la abre—. Como
habrás descubierto, aquí la cerveza es atroz. Todo es
auténtico, ¿sabes?
—Me conformo —dice Isidore, abriendo otra a su
vez—. Me llamo Isidore.
—Adrián. —El apretón de manos del hombre es
claramente de la Oubliette. Pero eso no parece
importante, con la extraña liberación del gevulot y la
dulce ebriedad—. Bueno, Isidore, ¿por qué no estás
ahí fuera, bailando, entrelazando y ligando con
pibitas zokus?
—He tenido un día muy raro —dice Isidore—. Casi
me matan. Capturé a un pirata de gógoles. O dos. Con
chocolate. En cuanto a pibitas zokus, ya tengo una. Su
madre es una diosa, y me odia.
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