Page 218 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Mieli  se  tensa.  Las  cosas  están  a  punto  de  ponerse


           muy feas. Los agentes de la Sobornost no destacan por


           sus  dotes  negociadoras:  que  la  plantilla  de  tu


           reproclán dicte toda  tu  conducta  deja poco  margen


           para la creatividad. Por eso me encantan, claro. Pienso


           en dónde vi por última vez esa sonrisa, esos gestos,


           ese tono de voz. En la Tierra, hace siglos, en un bar,


           mientras me emborrachaba y discutía sobre política


           en compañía de unos hackers. ¿Pero quién más estaba


           presente? Ah, sí. Matjek, un tipo bajito con muy malas


           pulgas.  Matjek,  quien  terminaría  convirtiéndose  en


           un dios de la Sobornost.



           Cambio  de  postura,  como  aquél  que  pretende


           dárselas de más alto de lo que es en realidad. Cuadro


           los hombros. Dejo que una mueca de indignación me


           deforme las facciones.



           —¿Sabéis quién soy?




           Una onda de temor se propaga por los rostros de los


           vasilevs. El cuaderno de la estudiante de Bellas Artes


           cae en el estanque con un chapuzón. Os pillé.



           —Mi  sierva  no  está  obligada  a  dar  explicaciones  a


           nadie. Espero que yo tampoco tenga que hacerlo. La


           Gran Tarea Común exige fe. Habéis demostrado que


           no estáis a la altura.














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