Page 252 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Isidore sigue pensando en la carta cuando llega a casa
esa noche. Se da cuenta de cuánto lo echaba de menos,
dejar que el mapa de un nuevo misterio se despliegue
paulatinamente en su cabeza.
Lin debe de estar despierta aún: las luces de la cocina
están encendidas. Cae en la cuenta de que no ha
vuelto a probar bocado desde el almuerzo y encarga
a la fabricadora que improvise un risotto.
Piensa en Unruh mientras observa cómo el brazo de
la fabricadora baila sobre el plato, insuflando vida en
los granos de arroz con su rayo atómico. Hay algo en
él que no termina de encajar. La posibilidad de que lo
hayan invitado a participar en una elaborada charada,
como sugiriera Odette, parece corresponderse con
todos los hechos. Pero la ejecución es tan burda que
no resulta aceptable.
Se queda mirando fijamente el plato humeante,
decide que prefiere la lucidez que le confiere el
hambre, lo deja en la cocina y se dirige a su cuarto.
—¿Un día largo?
Encuentra a Pixil sentada en su cama, con las piernas
cruzadas, jugando con la criatura de color verde.
—¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado? —Isidore se
ha pasado los últimos días excluyendo a Pixil de su
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