Page 253 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 253

gevulot a propósito. Es como aplicar anestesia local a


           una zona en carne viva para entumecerla.



           Pixil  levanta  el  anillo  de  entrelazamiento.  La


           borrosidad granulosa de sus rasgos indica a Isidore


           que se trata de una simple imagen de niebla útil.



           —No  sirve  sólo  para  comunicarse,  ¿sabes?  —dice


           Pixil—. Me aburrí de jugar a «adivina qué piensa tu


           novio».  Reconozco  que  hiciste  gala  de  iniciativa  al


           inventarte eso.




           —¿Hablas…?



           —¿En serio? No. Pero muchos zokus lo harían, te lo


           aseguro. Me gusta este chiquitín. ¿Tiene nombre?



           —No.



           —Lástima.  Le  vendría  bien  uno.  Algo  salido  de


           Lovecraft,  quizá.  Aunque  hay  seres  viscosos  con


           tentáculos más grandes en los alrededores.



           Isidore guarda silencio.



           —Me imagino que estás tan ocupado que no tienes


           tiempo para conversar —dice Pixil.



           —A  lo  mejor  es  que  ya  me  he  aburrido  de  jugar  a


           «hablemos de nuestros sentimientos».




           Pixil se lo queda mirando un momento.



           —Vaya.  Y  yo  que  me  estaba  inventando  un  nuevo


           sistema para llevar el marcador. Un punto cada vez






                                                                                                            253
   248   249   250   251   252   253   254   255   256   257   258