Page 254 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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que digas algo sincero, con logros desbloqueados por


           revelaciones emocionales reales. Pero ya veo que era


           una  pérdida  de  tiempo.  —Se  cruza  de  brazos—.


           ¿Sabes?  Si  se  lo  pidiera,  Drathdor  podría  crear  un


           modelo  de  respuesta  emocional  que  me  diría


           exactamente qué te motiva.



           De  repente,  sobreviene  a  Isidore  un  presentimiento


           espantoso.



           —No tendrás nada que ver con todo este asunto de le


           Flambeur, ¿verdad? —Golpea los límites de lo que el


           gevulot  le  permite  compartir  acerca  del  encargo  de


           Unruh, y se le queda paralizada la lengua. Lo cierto


           es que Pixil sería perfectamente capaz de hacer algo


           así,  de  urdir  un  complicado  rompecabezas  para


           devolverle  la  confianza.  Comprende,  horrorizado,


           que no se trata de una hipótesis que pueda descartar


           de buenas a primeras.




           —No tengo ni idea de qué me hablas. Es evidente que


           estás  muy  ocupado  concentrándote  en  cosas


           importantes.  Si  he  venido  es  para  decirte  que  no


           importa a qué quieras jugar conmigo… y créeme, soy


           mejor jugadora que tú… te toca mover a ti.



           Desaparece. El anillo de entrelazamiento y el bichito


           verde se desploman encima de la cama. La criatura


           aterriza de espaldas y agita los tentáculos en el aire,


           indefensa.






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