Page 255 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 255
—Sé exactamente cómo te sientes —dice Isidore.
Tras recoger y enderezar a la criatura, ésta lo mira con
sus enormes ojos llenos de agradecimiento. Isidore se
tumba junto a ella y fija la mirada en el techo. Debería
estar pensando en Pixil y en la mejor manera de
reconciliarse con ella, lo sabe. Pero la carta acapara
toda su atención. La carta es un objeto físico. Tiene un
origen. La escribió alguien. Es imposible que la
exomemoria no contenga ningún registro sobre su
procedencia. Por consiguiente, uno debería ser capaz
de encontrar su origen en la exomemoria. A menos
que…
A menos que la exomemoria misma sea defectuosa.
La idea le hace parpadear. Es como decir que la
gravedad podría no ser una constante de 0,6 g, o que
el sol podría no salir mañana. Pero la posibilidad, por
descabellada que sea, encaja. Y no sólo eso, sino que
da la impresión de ser tan sólo una parte de algo más
grande, una forma agazapada en la oscuridad,
prácticamente al alcance de la mano. Cuando se haya
eliminado lo imposible, lo que quede, por improbable que
parezca, tendrá que ser la verdad.
Se le escapa un gritito al sentir un roce helado en los
dedos de los pies. La criatura está explorando el
mundo que hay debajo de la manta. La recoge otra
255

