Page 267 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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rostro angular y orgulloso. De alguna manera, eso
hace que resulte aún más hermosa.
—¿Sí? —Intercambiamos un saludo de gevulot,
escueto y conciso. El motor de los piratas de gógoles
ya está buscando alguna fisura, pero no hay ninguna,
todavía no.
Perhonen y yo seguimos su rastro por las ágoras y las
exomemorias públicas, y tras horas de esfuerzo, allí
estaba: el nítido recuerdo de una muchacha con una
falda y una blusa de color beis sin la menor arruga,
cruzando un ágora con paso firme. Aun sin lucir la
expresión acartonada tan extendida entre los
marcianos que pasean en público, parecía seria,
absorta en sus pensamientos.
El día anterior, con una cara distinta, le había robado
la hoja de papel pautado que le enseño en estos
momentos.
—Me parece que esto es tuyo.
La acepta con vacilación.
—Gracias.
—Se te debió de caer ayer. La encontré en el suelo.
—Qué suerte —dice. Todavía recela: su gevulot
oculta incluso su nombre, y de no ser porque ya
conozco sus rasgos, me olvidaría de ellos al término
de nuestra conversación.
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