Page 309 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Y averiguar quiénes la gobiernan en realidad, para
destruirlos.
—Todo empezó con la Voz —dice Raymonde. Un
rápido teleparpadeo me proporciona los detalles del
sistema e‐democrático de la Oubliette; comemorias
especializadas que actúan como votos y regulaciones
legislativas implementadas por el despacho del
alcalde y los administradores públicos Aletargados—
. Se advirtieron ciertas… pautas extrañas en varias de
sus decisiones. Abrirse al exterior. Otorgar la
ciudadanía a extraplanetarios. Debilitar las
restricciones a la tecnología.
»Poco después comenzaron a aparecer los primeros
piratas de gógoles. El Silencio fue de los primeros
afectados. —Toca la mano del espigado tzaddik—. La
estabilidad de nuestro sistema depende de que no se
introduzcan agentes externos. Puesto que los
Aletargados se veían impotentes para resolver las
disrupciones tecnológicas, decidimos intervenir.
Tenemos partidarios. Con sus propios intereses, por
supuesto, pero alineados con los de la Oubliette.
»Podíamos ayudar. Pero cada vez que descubríamos
una pauta, una forma de arreglar las cosas de una vez
por todas… cerrando una radio pirata que transmitía
transferencias robadas, por ejemplo, o suprimiendo
una red de contrabando de gevulot contaminado…
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