Page 344 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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multitud—.  Pero  quizá  sea  mejor  hacerlo  aquí,


           rodeado  de  amigos.  El  Tiempo  es  lo  que  nosotros


           hacemos de él; relativo, absoluto, finito, infinito. Elijo


           dejar que este momento dure eternamente, para que


           mientras  me  esfuerce  por  limpiar  vuestras


           alcantarillas,  protegeros  de  los  foboi  y  transportar


           vuestra ciudad a mi espalda pueda recordar qué se


           siente al tener amigos así.



           »Y así, con un trago y un beso —Unruh besa a ambas


           chicas—  o  dos  —risas—,  me  muero.  Nos  veremos


           en…



           La  copa  se  escurre  entre  sus  dedos,  y  Unruh  se


           desploma  en  el  suelo.  Parpadeando,  contemplando


           fijamente  la  figura  inerte  del  milenario,  Isidore


           consulta  su  Reloj.  Falta  un  minuto  para  la


           medianoche. ¿Cómo es posible? Lo había planeado todo


           con  tanto  cuidado,  hasta  la  última  palabra.  Pero  sus


           pensamientos se ahogan entre los vítores y las botellas


           de champán descorchadas a su alrededor.




           Mientras  los  Resurrectores  retiran  el  cadáver  y


           comienza la parte del velatorio de las celebraciones,


           Isidore se sienta con una copa de vino y empieza a


           deducir.


















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