Page 339 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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accediera a permitirme jugar con el cuerpo de la
Sobornost. La diseñamos Perhonen y yo, y se crió en el
doblez de mi codo, una bolita erizada de patas
equipada con algunos de los estados de EPR que
utilizamos Mieli y yo para comunicarnos con la nave
mediante nuestro enlace superdenso. Sonrío a Unruh
mientras guío el artefacto con mi mente.
—Era inevitable —digo—. Los fuegos artificiales
están a punto de empezar.
Ahí. La araña se cuela en el Reloj y corretea por su
interior, conectando diminutos hilos de puntos‐q a las
trampas de iones que almacenan las unidades de
Tiempo personalizadas e infalsificables de Unruh,
estados cuánticos que su Reloj remite al sistema de
resurrección uno por uno, descontando su tiempo de
vida como humano. A continuación, envía una
discreta señal a Perhonen. Uno, dos, tres, diez, sesenta
segundos de Tiempo teletransportados
cuánticamente, transformados en estados cuánticos
en el cielo, almacenados en las alas de Perhonen. ¡Sí!
Unruh frunce el ceño.
—Reservaba los fuegos artificiales para mi gran
momento esta noche —dice.
Sonrío.
—¿No deberían ser grandes todos los momentos?
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