Page 340 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Unruh vuelve a reírse.
—Monsieur Beautrelet, no sé dónde ha encontrado su
ingenio, si en el fondo de una copa o en los labios de
una chica bonita, pero me alegro.
—Monsieur le Flambeur, supongo.
El detective se encuentra delante de mí, flanqueado
por dos guardias Aletargados, estilizadas criaturas de
color negro hechas de fuerza bruta y ferocidad.
Enarco las cejas. Antes de lo que esperaba, mucho
antes. Se merece la reverencia que le dedico.
—A su servicio. —Dejo que mis rasgos reviertan a su
estado original. Sonrío en dirección a Unruh—. Ha
sido usted un anfitrión estupendo, pero me temo que
tengo que irme ya.
—Monsieur le Flambeur, debo rogarle que no se
mueva.
Lanzo la flor al aire y formo la imagen mental de un
gran botón rojo oprimido.
Todos los cohetes despegan a la vez. El firmamento se
puebla de estelas de fuego que tejen dobles y triples
tirabuzones, de estrellas que estallan en copos de
plata y de truenos inesperados. Tras una cascada de
reluciente confeti morado, dos proyectiles azules
dibujan el símbolo del infinito. El aire huele a pólvora.
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