Page 357 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Tras una lóbrega eternidad arrastrándome, el túnel se


           ensancha  y  se  inclina  hacia  abajo:  debo  esforzarme


           para no resbalar. Al final, algo de luz, un crepúsculo


           anaranjado a lo lejos, y puedo sentir una brisa helada.


           La claridad me permite ver que el túnel se agranda


           hasta convertirse en un amplio tobogán y desembocar


           en una fina tela de malla que permite el paso de la luz


           desde el exterior.



           Dile a Mieli que cuando quiera, informo a Perhonen.



           Está  siguiendo  tu  baliza.  Deberías  verla  de  un


           momento a otro.




           Llegar  hasta  aquí  exigió  muchos  preparativos.  El


           grosor del gevulot que rodea la base de la ciudad es


           extraordinario: la Oubliette no quiere facilitarles más


           las  cosas  a  los  piratas  de  gógoles.  De  modo  que  la


           única forma entrar era desde el mismo interior.



           Saco de nuevo la herramienta‐q y abro un boquete en


           la  malla.  Atraviesa  el  material  limpiamente.  Me


           sobreviene  un  vértigo  pasajero  al  mirar  abajo.  A


           continuación siento un soplo de aire caliente, y Mieli


           está  allí,  suspendida  bajo  la  abertura,  con  las  alas


           extendidas.



           —¿Por qué has tardado tanto? —pregunto.



           Me mira con desaprobación.












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