Page 384 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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parecidos, todos para el mismo cliente. Le puedo
proporcionar los esquemas, si quiere.
—Eso sería estupendo —dice Isidore. Antonia
asiente, y de repente su cabeza se llena de complejos
diagramas de computación mecánica y cuántica,
junto con otra punzada de jaqueca. Mientras
parpadea ante el inesperado dolor, Antonia le sonríe.
—Espero que Justin no le asustara —dice—. Ésta es
una profesión solitaria… muchas horas, escaso
aprecio… y a veces se deja llevar por sus impulsos,
sobre todo con jovencitos como usted.
—Suena igual que ser detective —dice Isidore.
Isidore almuerza en un pequeño restaurante flotante
de Montgolfiersville y pone en orden sus
pensamientos. Incluso aquí lo reconocen —al parecer
el Heraldo ha informado con todo lujo de detalles
sobre su implicación en la fiesta de carpe diem de
Unruh—, pero está demasiado concentrado en los
Relojes como para ocultarse de todas las miradas
indiscretas tras el gevulot. Sin probar apenas la quiche
de calabaza, repasa los diseños en su mente.
Son todos idénticos, salvo por las inscripciones.
Bonitas. Magnitudo. Etemitas. Potestas. Sapientia.
Voluntas. Virtus. Ventas. Gloria. Bondad, Grandeza,
Eternidad, Poder, Sabiduría, Voluntad, Virtud,
Verdad, Gloria. Cualidades todas ellas que no se le
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