Page 380 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Extrae algo del Reloj con las tenacillas en que
terminan los dedos de sus guantes, manos en
miniatura con dedos que se extienden hasta el nivel
molecular. Lo sostiene a contraluz. Es apenas visible,
una araña diminuta de color carne. La deposita en
una minúscula burbuja de materia temporal y la
amplía: se convierte en un monstruo insectoide del
tamaño de una mano. Isidore saca su lupa,
provocando que el Relojero adopte una expresión de
curiosidad.
—Este bichito de aquí tiene estados de EPR en la
barriga —dice el Relojero—. Se introdujo en las
trampas de iones del Reloj donde se almacenan los
créditos de Tiempo, dejó que el contenido de su
estómago se entrelazara con los estados cuánticos de
las trampas, emitió algún tipo de señal… y ¡puf!, los
estados se teletransportaron a otra parte.
Prácticamente el truco más viejo del manual de
mecánica cuántica, aunque es la primera vez que lo
veo empleado para robar Tiempo.
—¿Dónde podría estar el receptor? —pregunta
Isidore.
El Relojero extiende las manos.
—En cualquier parte. Quptar no requiere una señal
muy fuerte. Podría estar en el espacio, que yo sepa.
Este bichito definitivamente no es de por aquí, por
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