Page 385 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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ocurriría  asociar  inmediatamente  con  Jean  le


           Flambeur.  Pero  sugieren  que  lo  de  Unruh  no  fue


           ningún impulso caprichoso de jugar con los bárbaros


           de  la  Oubliette,  como  sospechaba  el  milenario.  Es


           evidente que le Flambeur guarda alguna relación con


           Marte, una relación que se remonta al menos a veinte


           años atrás.



           Mientras  toma  café  y  contempla  las  vistas  de  la


           ciudad  a  sus  pies,  Isidore  se  pasa  una  hora


           teleparpadeando las palabras. Combinadas, aparecen


           en textos medievales, en las cualidades atribuidas a


           Dios por Ramón Lulio en el siglo XIII, con algunas


           conexiones con las sefirot de la tradición cabalística y


           las  artes  perdidas  de…  la  memoria.  Uno  de  los


           seguidores  de  Lulio  fue  Giordano  Bruno,  quien


           perfeccionara el arte de los palacios de la memoria, de


           almacenar imágenes mentales en ubicaciones físicas,


           como  si  estuvieran  fuera  de  la  mente.  He  ahí,  al


           menos,  una  conexión  que  sugiere  algo.  La


           exomemoria de la Oubliette funciona igual, almacena


           todo aquello que se piensa, se experimenta y se siente


           en  algún  lugar  de  la  ubicua  maquinaria  de


           computación de su entorno.



           Esa teoría parece tener la forma correcta, pero Isidore


           teme que se trate de una mera combinación de pautas,


           como  ver  caras  en las nubes.  Entonces reaparece  el









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