Page 401 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Jean. Por otra parte, así ha sido siempre contigo y con
las mujeres, ¿verdad?
Mieli lo escolta hasta la salida mientras yo me quedo
sentado como una estatua, aporreándome las sienes
de rabia con unos puños imaginarios.
—¡No me puedo creer que estemos haciendo esto! —
le grito a Mieli—. ¿Quieres colaborar con ellos? ¿Qué
pasa con los votos? ¿Con el honor de tu koto? Los
tzaddikim son los buenos.
—Tenía razón en una cosa —dice Mieli—. No nos
corresponde a nosotros juzgarlos.
—Y un cuerno que no. —Deambulo de un lado para
otro, me detengo y apoyo la frente en la ventana para
refrescarme—. Además, se te olvida algo. Me
conocen. Eso los convierte en los malos por
definición. No podemos confiar en ellos.
—La confianza no tiene nada que ver en todo esto.
Esperaremos a que hayas recuperado tus recuerdos
antes de hacer nada.
—¿Y si las cosas se tuercen? ¿Y si los tzaddikim no se
lo tragan? ¿Y si Raymonde…? —Rechino los
dientes—. Esto es un tremendo error.
—La decisión no está en tus manos —dice Mieli—.
Tenemos un cometido, y me corresponde a mí decidir
cuál es la mejor manera de llevarlo a cabo.
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