Page 406 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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a sí mismo: dos inmensos árboles de nodos y líneas,
superpuestos, que representan las dos versiones de la
mente y la memoria codificadas de Christian Unruh.
Besar el cuerpo de Mieli es como besar por fin a esa
amiga de toda la vida por la que siempre has bebido
los vientos. Sólo que el beso no es lo que me esperaba:
la ferocidad y la fuerza que lo impregnan me arrebata
el aliento. Sin olvidar tampoco que es mucho más
fuerte que yo: tengo que girar la cabeza para
recuperar el aliento.
—¿Quién eres? —consigo jadear, sin aire.
Se deja caer encima de los cojines del diván, riéndose
como una niña traviesa. Estira los brazos a lo largo del
respaldo y cruza las piernas.
—Tu benefactora. Tu libertadora. Tu diosa. Tu madre.
—Se ríe aún con más ganas al ver mi expresión
horrorizada—. Era broma, cariño. Aunque podrías
considerarme tu madre espiritual. Te enseñé muchas
cosas hace mucho tiempo. —Da unas palmaditas en
un cojín a su lado—. Ven, siéntate.
No sin cierto recelo, obedezco.
Desliza los dedos por mi mejilla hasta el cuello abierto
de mi camisa, provocándome escalofríos.
—De hecho, deberíamos comprobar si todavía las
recuerdas. —Me besa en el cuello, con fuerza,
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