Page 405 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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que ha sido degradada su mente, al menos la nave
continúa teniendo acceso a ella.
—¿Qué está haciendo?
Senderos inescrutables y todo eso, dice la nave. ¿Estás
bien?
—No. —Incorpórea, sin voz, Mieli arde en deseos de
gritar—. Tenía razón él, no yo. Pero no había elección,
¿verdad?
No, no la había. La palabra de esa diosa de ahí es la
ley, y no hay más que hablar, por ahora. Lo siento
mucho.
—He roto mis votos. Tengo que implorar perdón a
Ilmatar.
Estoy segura de que será comprensiva, como todas las
diosas. Estoy segura de que te irá mejor con ella que
con la otra. No te preocupes. El ladrón y ella están
hechos el uno para el otro.
La voz de la nave es balsámica y reconfortante.
—Eso es cierto —dice Mieli—. Además, ¿no tenemos
trabajo pendiente?
Ya lo creo.
De improviso, la oscuridad que rodea a Mieli deja de
estar vacía. Se encuentra en un mundo virtualizado,
vasto y complejo, que le susurra al oído, explicándose
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