Page 404 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 404
Nos sostenemos la mirada. Sus ojos glaucos se
mantienen inflexibles. Transcurridos unos instantes,
se acaricia la cicatriz.
—De acuerdo —dice—. Tú lo has querido.
Se sienta en el diván y cierra los ojos. Cuando los abre
de nuevo, es otra persona.
Es como si llevara puesta una máscara. Parece mayor,
y solemne; su inmovilidad no es ascética como la de
un guerrero, sino la de alguien que está acostumbrado
a que lo miren y a estar al mando. En su sonrisa anida
una serpiente.
—Jean, Jean, Jean —dice, con una voz musical que me
resulta sobrecogedoramente familiar—. ¿Qué vamos
a hacer contigo, mi pequeño príncipe de las flores?
A continuación se incorpora, me rodea el cuello con
los brazos y me besa.
Mieli está prisionera en su propio cuerpo. Quiere
cerrar los ojos, pero no puede, como tampoco puede
apartarse del ladrón. Sí puede oler el licor pestilente
en su aliento. Puede ver adonde va a desembocar todo
esto, y de repente ya no le hace tanta gracia.
—Ayúdame —suplica en silencio a Perhonen—.
Sácame de aquí.
Pobrecita. Ven aquí. De repente, reconfortante, una fría
oscuridad la rodea. Cualquiera que sea la subrutina a
404

