Page 407 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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mordisqueándome la piel, y descubro que cada vez
me cuesta más concentrarme en mi rabia. Me tenso—
. Relájate. Te gusta este cuerpo, lo sé. Y me cercioré de
que el tuyo fuera… receptivo. —Las últimas palabras
escapan de sus labios en un susurro, y la calidez de su
aliento en mi piel transforma la rabia en otra cosa—.
Cuando uno vive lo suficiente, se convierte en un
experto en todas las cosas. Sobre todo en aquéllas que
con menos frecuencia se catan. Algún día, cuando
esto haya acabado, te enseñaré a vivir. Estos cuerpos
son tan torpes y pesados: nos desenvolveríamos
mejor en las guberniyas. Pero es divertido, ¿no te
parece?
Me muerde el lóbulo de la oreja, con fuerza, y pega un
respingo.
—Ah, estúpido enlace biotópico. Pobre Mieli, qué
paranoica es. Voy a apagarlo. No te esperan en
ningún sitio, ¿verdad?
—No —exhalo—. Pero tenemos que hablar.
—Ya habrá tiempo más tarde. ¿No opinas lo mismo?
Y, que Dios me ayude, eso es precisamente lo que
opino.
Ten en cuenta que esto no lo entiendo del todo, dice
Perhonen. Pero los gógoles matemáticos sí. Éste es uno de
los nodos raíz del árbol de su gevulot. Para Mieli, las
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