Page 410 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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vorágine de carne, piel, bocas, caricias y mordiscos. Es
mucho más fuerte que yo, y no siente ningún reparo
en demostrármelo. Juega con los aumentos de Mieli
mientras me provoca con el punto‐q que arde en una
de las yemas de sus dedos, sonriendo como una gata.
A la tercera, descubrimos que sus alas son sensibles al
tacto, y entonces es cuando las cosas se ponen
interesantes de veras.
—¿Qué podemos hacer con esto?
Bueno, el acceso raíz está fuera de nuestro alcance.
Pero… según los gógoles… podemos colocar otra
capa de codificación encima de todo eso. Con los
motores piratas podemos falsificar identidades de la
Oubliette. Fabricamos unas cuantas de ésas con claves
que no procedían de la interfaz del generador de
claves de la Oubliette.
—¿Y?
Bueno, eso nos permitió crear comemorias a las que
los criptarcas jamás tendrán acceso. Los sujetos con
los que las compartamos estarán inoculadas contra
cualquier posible manipulación por parte de los
criptarcas, Aletargados o no. Es vírico: puedes
transmitírselo a tantas personas como desees.
También fabricamos otra que te hace olvidar las
modificaciones que ya se han realizado. De hecho, el
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