Page 421 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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entrada en el Letargo, durante algún tiempo. Eso
ayudó, un poco. Pero cuando volví, seguía estando
enfadada. El Silencio me enseñó que la rabia puede
ser útil.
Se tapa la boca con una mano. Cierra los ojos.
—Me importa un bledo lo que esa mujer de Oort
quiera que robes para ella. Ya has dado lo peor de ti.
Te llevaste lo que podría haber sido. Para ti y para mí.
Y jamás podrás recuperarlo.
—No me has contado qué fue de…
—No —me interrumpe—. No digas nada más.
Permanecemos sentados en silencio durante unos
instantes, contemplando los hogares aerostáticos. Se
me ocurre la descabellada idea de cortar sus cables
para que puedan continuar ascendiendo hacia el
pálido firmamento marciano. Pero no se puede vivir en
las nubes.
—Tengo tu llave —dice Raymonde—. ¿Todavía la
quieres?
Me río.
—No me puedo creer que ya la tuviera en mis manos.
—Cierro los ojos—. No lo sé. La necesito. Tengo que
saldar una deuda.
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