Page 423 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Me lleva adentro en volandas y me tira encima de un


           diván como si fuera una rata.



           —¿Qué  diablos  haces  aquí?  ¡Pensaba  que  habías


           entrado en el Letargo, o que la maldita Sobornost te


           había devorado!



           Se  recoge  las  mangas  de  la  camisa  de  franela,


           resoplando,  revelando  unos  gruesos  antebrazos


           velludos.  Un  gran  Reloj  de  bronce  ciñe  una  de  sus


           poderosas  muñecas.  Al  verlo  doy  un  respingo,


           aunque la palabra inscrita en él esté oculta.




           —Como  hayas  venido  para  torturar  otra  vez  a


           Raymonde…



           Levanto las manos.



           —Soy inocente. Estoy aquí por… negocios. Pero me


           apetecía verte.



           —Hrmf  —refunfuña,  observándome  con  suspicacia


           bajo las cejas pobladas, antes de que una sonrisa se


           dibuje  lentamente  en  sus  labios—.  De  acuerdo.


           Bebamos.



           Cruza la estancia como una apisonadora, apartando a


           patadas algunos de los objetos esparcidos por el suelo


           —libros,              ropa,           hojas           de        materia              temporal,


           cuadernos—  y  entra  en  la  pequeña  cocina.  La


           fabricadora  empieza  a  hacer  gárgaras.  Paseo  la


           mirada por el interior del apartamento. Una guitarra







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