Page 419 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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eso.  Siglos  de  vida.  Artefactos  sustraídos  a  la


           Sobornost y a los zokus, mentes, mentiras, cuerpos y


           triquiñuelas.



           Lo creo a partir de edificios, seres humanos y qubits


           entrelazados, a partir del tejido de la misma ciudad.


           Y sobre todo, de mis amigos. Se muestran todos tan


           confiados, tan abiertos, tan receptivos. No sospechan


           nada, ni siquiera cuando les regalo los Relojes hechos


           a  medida,  mis  nueve  Cualidades.  Lleno  sus


           exomemorias  con  mis  pertenencias.  Distribuyo


           ensambladores  de  picotecnología  robados  de  la


           Sobornost entre nueve edificios, a fin de reconstruirlo


           todo si hiciera falta.



           Cierro la puerta del palacio a mi espalda, pensando


           que  jamás  volveré  a  visitarlo.  La  cierro por  partida


           doble: una vez con una llave, la otra con un precio.




           Le doy la llave a Raymonde. Y durante algún tiempo,


           vuelvo  a  ser  joven  y  libre,  liviano.  Raymonde  y  yo


           construimos  una  vida.  Yo  diseño  edificios.  Cultivo


           flores. Soy feliz. Los dos lo somos. Hacemos planes.



           Hasta lo de la caja.



           Me siento. Me toco la cara. Parece extraña, como una


           máscara: hay otro semblante debajo, otra vida. Por un


           momento,  reprimo  el  impulso  de  arañarme  hasta


           desportillar el falso barniz.









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